IDENTIDAD

Somos un Instituto de derecho Pontificio, integrado por mujeres consagradas a Dios y al servicio de la niñez y juventud en la educación evangelizadora, para lograr el crecimiento integral de nuestros interlocutores y formarlos “Buenos Cristianos y honrados ciudadanos”. Vivimos el Sistema Educativo de San Juan Bosco y la práctica educativa de Santa María Dominga Mazzarello. Alcanzamos esta finalidad involucrando corresponsablemente en nuestra acción pastoral a todos los miembros de la Comunidad Educativa, poniendo al centro a niños, adolescentes y jóvenes, suscitando su protagonismo en la autoformación y en el compromiso de crear nuevos horizontes sociales y eclesiales.


Nuestra Institución quiere ser:

Un lugar privilegiado que ofrece la educación integral conforme una visión humana y cristiana de la vida, siguiendo el estilo, el espíritu, el método y la experiencia educativa heredada de Don Bosco y Madre Mazzarello.
Un espacio educativo abierto a todos, sobre todo para atender las nuevas pobrezas y necesidades, donde se educa a la convivencia y se promueve la paz; con personal eficiente y cualificado.
Una Comunidad Educativa Pastoral con proyección social, en diálogo con la realidad; que ilumina el proyecto de vida de los jóvenes: educativa, moral y espiritualmente; donde se privilegian los procesos de personalización y crecimiento.
Una comunidad de creyentes, inspirados en los valores del Evangelio y portadores del espíritu y la pedagogía de Don Bosco.


Conócenos

Somos una Comunidad Educativa Salesiana, gestionada por las Hijas de María Auxiliadora, que acompaña los procesos de educación integral de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, inspirada en la práctica educativa de San Juan Bosco y Santa María Dominga Mazzarello asegurando que nuestros egresados adquieren las competencias idóneas para desarrollarse y transformar el entorno social.

Ser una comunidad educativo-pastoral, reconocida como presencia significativa en la Iglesia y en la sociedad mexicana, porque formamos buenos cristianos y honestos ciudades, comprometidos con la vida, con la historia; que se distingue por la calidez de su ambiente, la actualización de sus estrategias pedagógicas y las respuestas creativas y audaces a los desafíos del contexto actual.
Nuestra institución cree firmemente en los valores universales y en los que emanan de su profunda tradición educativa:
  • Respeto a la Persona: Centro y objeto de toda nuestra acción.
  • Bondad: Estilo de encuentro interpersonal y elemento fundamental de nuestro método educativo.
  • Solidaridad: Medio para desarrollar una cultura de la paz, la equidad y el compromiso social.
  • Justicia: Dar a cada quien lo que necesita.
  • Responsabilidad: Valor que nos coloca en una postura activa frente a la vida, al estudio y al trabajo.
  • Apertura y amor a Dios: Fundamento de nuestro ser y quehacer.
  • Amor a María, a la Iglesia, al Papa: Pilares de nuestra espiritualidad.
  • Alegría: Expresión carismática de la virtud de la esperanza.
  • Espíritu de Familia: Condición para suscitar actitudes de confianza y creatividad.

SISTEMA PREVENTIVO

La misión y el proyecto educativo salesiano se expresa en una praxis que se concreta en el Sistema Preventivo, en él se sintetiza la aportación original de la acción educativo-pastoral entre los jóvenes; y nosotros, en continuidad con las instituciones educativas de Don Bosco, reconocemos que “este sistema se basa plenamente en la razón, en la religión y en el amor”. Llevado a la práctica debe traducirse en varias cualidades pedagógicas, que se plasman en un actitud: La caridad Pastoral.

Caridad Pastoral: Genera un ambiente que demuestra pasión educativa, discreción, sentido común, equilibrio, afecto y respeto al educando. Busca el crecimiento espiritual de los jóvenes, su salvación, su bien integral. En esta dinámica y propuesta educativa, se trata de hacer de los JOVENES PROTAGONISTAS de la evangelización. El Sistema Preventivo compromete al educador y a la comunidad de la que forma parte. El compromiso del educador salesiano es, al mismo tiempo, pedagógico y espiritual, polos en esencia indivisibles pues separarlos es romper con la misión misma.

Bajo esta lógica, el Sistema Preventivo es el método para la acción educativa; como tal, sistematiza una racionalidad que abona al binomio exigencia-flexibilidad (razón), una religiosidad que provoca el deseo y el anhelo por Dios (religión) y la comunión con y por los otros (amor). De tal manera que la acción educativa se traduce como “prevención”, “acogida” y “comprensión” en el proceso de encontrarse a sí mismo.

a) La fuerza liberadora del amor educativo:

  • Un amor humano auténtico que genera correspondencia en las relaciones cordiales;
  • Familiaridad, cercanía, cordialidad y afecto profundo entre las personas;
  • Atención al encuentro gratuito con la persona para ayudarla en su crecimiento integral;
  • Deseo de compartir la vida y de acompañar prudentemente;
  • Ambiente de participación y de relaciones amistosas, en clima de familiaridad y franqueza, de optimismo y alegría;
  • Sano equilibrio entre autoridad y amor, entre cercanía y exigencia, entre afecto y responsabilidad;
  • Capacidad para traducir en signos concretos el amor educativo.

b) Diversas formas de la racionalidad en las propuestas:

  • La racionalidad en las exigencias y en las normas.
  • La flexibilidad y el sentido común de las propuestas,
  • La actuación razonable de los educadores y el cuidado de los espacios de comprensión.
  • La educación para una crítica constructiva de la realidad, desde la espontaneidad y naturalidad;
  • La comprensión de la situación de cada persona y la llamada a la convicción personal;
  • La conciencia progresiva de las propias limitaciones y cualidades;
  • La capacidad para descubrir los aspectos positivos de la persona y de la cultura actual;

c) El amor pedagógico se basa en la fe

  • Símbolo del amor de Dios a los jóvenes;
  • La actitud cordial para llamar a los jóvenes a buscar el Reino de Dios;
  • El compromiso de enseñar a amar a Dios y al prójimo;
  • El crecimiento en la amabilidad, la bondad, la paciencia y el perdón a la manera de Jesús;
  • Un llamado a la apertura de la persona de Dios;
  • La alegría de ser hijo de Dios;
  • Una visión cristiana que contempla los signos de los tiempos;
  • La relación personal y de amistad abierta con Cristo que no permite el pesimismo;
  • La presencia que educa en la trascendencia, en el sentido de la muerte y de la vida;
  • Una alegría que permite valorar y percibir lo cotidiano de manera positiva;
  • Una actitud de fraternidad con los demás;
  • La propuesta de un camino alegre y sencillo a la santidad;
  • La valoración de la presencia de María Auxiliadora en la Iglesia.